Para responder a las diferentes características de la fachada, se instalaron 18 proyectores NANTES con distintas ópticas, seleccionadas según la ubicación, la distancia y el elemento arquitectónico que debía iluminarse.
Esta combinación permitió dirigir y controlar la luz de forma precisa, adaptando cada proyección a las necesidades concretas del edificio. De este modo, se consiguió destacar los principales volúmenes de la iglesia, reforzar la percepción de profundidad y evitar una iluminación plana o poco uniforme.